Durante la última semana de febrero se llevó a cabo la auditoría de verificación VCS y validación CCB del Proyecto REDD+ Finca El Chaguaral (VCS ID 4513), recientemente registrado en Verra. El proyecto se desarrolla sobre una superficie de 4.892 hectáreas de bosque nativo en la región del Gran Chaco argentino. La instancia incluyó trabajo técnico intensivo en campo y entrevistas con actores clave del territorio.
La auditoría, conducida por AENOR, comenzó con entrevistas a las autoridades locales y a los equipos involucrados de la UCASAL. Luego, en campo, se revisaron el 10 % de las parcelas monitoreadas para la medición de biomasa, con el objetivo de corroborar la consistencia metodológica del inventario forestal que sustenta las estimaciones de emisiones evitadas y la generación de créditos de carbono. El inventario fue realizado y revisado por el Ing. Manuel Cellini de la UNLP
En campo también se visitaron las Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC), y se verificaron las cámaras trampa instaladas por Fundación Aike Biodiversidad, con la colaboración del equipo de GMF. Los equipos de Aike y GMF fueron entrevistados .
La auditoría avanzó luego hacia el componente comunitario, con entrevistas a partes interesadas y reuniones técnicas con Fundación Aike para profundizar en los planes de manejo y monitoreo vinculados a biodiversidad y comunidad. Se visitó un centro de salud, escuelas primarias y secundarias en General Pizarro, referentes sociales de la localidad, puestos y comunidades vecinas, así como la intendencia de la localidad.
El proceso fue acompañado por los equipos de Aike, GMF, Fundación Aike Biodiversidad y ProSustentia, quienes trabajaron de manera coordinada para facilitar la revisión técnica y el intercambio con actores locales. Desde ProSustentia, acompañamos el proceso de certificación brindando soporte técnico en la aplicación a los estándares VCS y CCB, así como en la preparación y coordinación integral de la auditoría.
La auditoría en territorio es una instancia clave para garantizar la integridad ambiental, la transparencia y la robustez metodológica de los proyectos de carbono. Para todo el equipo involucrado, fue una experiencia exigente y profundamente gratificante, que reafirma el compromiso con la conservación del Gran Chaco y el desarrollo de proyectos climáticos con impacto real y verificable.

